No elijas las fotos, elige al fotógrafo.

prodisa, preparativos 04

Hay clientes que imponen al profesional la selección de imágenes  que han de incluirse en el libro. Esta elección responde a criterios emocionales que en mi opinión es bueno que el fotógrafo de bodas tenga en cuenta para favorecer el acercamiento de nuestro trabajo a las emociones y sentimientos de los novios. Pero, cuando diseñamos cada uno de los elementos que componen las diferentes páginas del álbum de boda, necesitamos tener libertad para elegir las fotos que mejor combinen entre sí, reencuadrarlas y organizarlas de la mejor manera para lograr un mayor equilibrio en la composición. Porque tan importante es hacer un buen revelado/retoque fotográfico como la organización y presentación de las fotos.

A modo de ejemplo podríamos hacer una selección de los alimentos que más nos gustan; pero si lo que queremos es conseguir una buena receta equilibrada a nivel nutritivo y de sabor exquisito, seguramente no baste con mezclar todo lo que nos gusta, pues en la buena  o mala combinación de elementos hallaremos la diferencia entre un plato exquisito y otro asqueroso, a pesar que ambos lleven alimentos que por separado nos encanten.

Acudimos al profesional con la ilusión y la exigencia de tener un reportaje excelente, con imágenes bellas que nos conmuevan. Pero no existe proceso creativo exento de libertad. Si queremos explotar toda la creatividad y saber hacer del profesional es necesario dejarse llevar y confiar, pues cuanta más confianza ponga el cliente en el fotógrafo mayor creatividad recibirá del mismo y mayor será la satisfacción de todos.

Resumiendo, el secreto para tener un buen recuerdo de la boda no está en elegir las fotos, sino en elegir al fotógrafo, a un buen fotógrafo que sepa hacer su trabajo y dejarle que lo haga.

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